9 de marzo de 2018

Reseña #257 | La chica del semáforo y el hombre del coche | David Orange



⠂Título original: La chica del semáforo y el hombre del coche
⠂Autor:
David Orange
⠂Traducción:
No
⠂Editorial:
Autopublicado
⠂Año:
2018
⠂Género:
Thriller matemático
⠂Páginas:
463
⠂Serie:
Autoconclusivo
⠂Precio (kindle):
2.99€ 0.99€

⠂ASIN: B078W7FXD6



Jack Miller es un genio de los números que ha dedicado toda una vida al estudio de la probabilidad y los fenómenos aleatorios. Su especialidad son los procesos estocásticos, que tratan de saber si es posible saber lo que va a pasar antes de que pase, porque si lo aleatorio es en realidad algo previsible, entonces el futuro se convierte en algo que podemos conocer de antemano. Pero Jack es un alumno especialmente aventajado. Cuando solo tenía siete años, los médicos le diagnosticaron síndrome de disincronía (la falta de sincronización en el desarrollo intelectual, social, afectivo, físico y motor de un niño superdotado o con altas capacidades intelectuales). 

A simple vista, cualquiera diría que no está sacando el máximo partido a su potencial, ya que trabaja como asesor financiero en un banco, estudiando el mercado de valores como bróker privado de su jefe. No obstante, Jack lleva años inmerso en un misterioso proyecto que está a punto de descifrar uno de los mayores enigmas de la humanidad.

<<Llamamos «azar» o «aleatorio» a aquello que no comprendemos o cuya causa nos parece demasiado remota como para que merezca la pena estudiarla. Pero en el fondo todo tiene un porqué, la relación causa y efecto es sobre lo que se ha cimentado la vida que conocemos. Conocer cuál es la causa de cada cosa que sucede te da ese poder al que te referías. El poder de predecir qué ocurrirá.>>

Y a pesar de todo, decide poner en riesgo su proyecto por la chica del semáforo, una completa desconocida que podría, no obstante, ser la variable humana que lo conecte todo. Ésa es Mía, una mujer que se gana la vida interpretando un particular microteatro de aproximadamente un minuto de duración, el tiempo que tarda en cambiar un semáforo en rojo. Las relaciones personales siempre le han parecido una fuente de aleatoriedad y caos demasiado potentes incluso para él, pero cada vez que Mía sonreía a Jack se le llenaba el corazón de vida.

<<Era un sentimiento contradictorio porque por un lado sentía que Mía era a la vez fin y principio. No tenía claro si ella era el principio de un nuevo comienzo o el fin último de su eterna búsqueda.>>

<<-Te agradezco que seas tan amable, Jack, pero solo hazte una pregunta, ¿cuánta gente hace lo mismo que yo y cuánta lo mismo que tú?
-Puede que haya gente que haga lo mismo que tú, Mía, pero jamás lo hará igual que tú.>>

La ecuación se complica un poco más cuando aparece en su vida una nueva variable. Su hermana pequeña Wendy es una mujer con accesos de impulsividad y explosiones de ira que solo le visita, de tarde en tarde, para pedirle dinero. Sin embargo, la historia familiar de los Miller ha puesto en duda mi primera impresión. La hermana pequeña de Jack ha crecido bajo la sombra de una mente prodigiosa como la suya, que siempre ha acaparado todas las atenciones de su entorno. De modo que Wendy se ha visto obligada a madurar demasiado pronto por culpa de una infancia traumática. Hasta cierto punto, empatizo bastante con ella y puedo llegar a comprender su nivel de frustración.

Por otro lado, Wendy es un personaje que me ha gustado especialmente por el mensaje que se deja entrever en su historia personal. La presencia de un hermano superdotado ha impedido que ella tuviera las mismas oportunidades y los medios necesarios para triunfar en la vida y realizarse como persona, por una simple cuestión de azar. Así pues, Wendy se ha convertido en una persona desequilibrada que nunca se ha sentido querida, ni comprendida. Excepto por su hermano.

<<De alguna manera siempre se sintió responsable de todo lo que le había ocurrido en la vida, sobre todo de las cosas malas. Es curioso cómo funcionaba la mente cuando suceden cosas inesperadas, cosas malas. Algunos tienden a echarle la culpa al resto, al universo. Otros se culpan a sí mismos, aunque eso no tenga el menor sentido. Pocos ven y aceptan las cosas tal y como son en realidad.>>

<<Su rebeldía era su forma de decirle al mundo que ella también tenía una voz. Y que esa voz era un grito de dolor y de rabia tan grande como para que su eco llegase hasta todos los rincones del planeta. La sociedad en la que vivía era un campo de rosas en la que a unos le tocaban los pétalos y a otros, como a ella, las espinas.>>

Mientras tanto, los agentes federales Patrick Hunt y, su nueva compañera, Kate Myers están al mando de la investigación y búsqueda de El hombre del coche, uno de los asesinos en serie más despiadados y peligrosos de los útimos años. Su elaborada puesta en escena, su extraño simbolismo y la particular elección de sus víctimas tan solo han dejado tras de sí una sola pista hasta el momento, un sedán negro.

Que por cierto, Patrick y Kate me han parecido la pareja perfecta. Todo el mundo trata con cierto respeto a Kate, por miedo a sus arranques de mal genio. Pero Patrick había comprendido que ella está atravesando un proceso de duelo, profundo y hosco, aunque no por la pérdida de un ser querido, sino por la pérdida de confianza en el ser humano. Kate todavía no había superado la infidelidad de su ex, y muchísimo menos la muerte de su hermana. Cuando ambos acercan posturas, Patrick se convierte en un compañero casi insustituible. Si no fuera porque Kate no es la única que tiene un pasado...

<<Cerrar los ojos no haría que las cosas cambiasen, todo lo contrario,
es posible que solo hiciera que empeorasen.>>

<<A veces fingir algo, una mentira, si es buena, es casi lo mismo que la propia realidad.
La única condición necesaria para que algo exista es que creas en ello.>>

En un principio, pensaba que el misterio se había resuelto demasiado pronto, pero entonces, la novela sufre un cambio radical y da comienzo una persecución a contrarreloj que me ha pillado totalmente desprevenida. En realidad, las pruebas resultan demasiado evidentes a propósito, pero siempre se deja algún cabo suelto. De manera que el giro en la trama no era nada predecible y la segunda parte es totalmente inesperada. Como bien lo ha definido el propio autor, su obra es un thriller matemático, pero uno que nos presenta dos frentes abiertos.

Por un lado, nos va contando con todo lujo de detalles la infancia y adolescencia de un Jack completamente desconocido. Sin embargo, toda la información se va desvelando a cuentagotas, así que resulta prácticamente imposible atar todos los cabos antes de tiempo. Y mientras tanto, Jack sigue trabajando en su "proyecto vida", esa ecuación que se había convertido en el centro de todos sus pensamientos y que podría cambiar el curso de la humanidad.

Por otro lado, nos seguimos preguntando quién es realmente el hombre del coche. Y lejos de esclarecer nuestras dudas más que razonables, el autor nos presenta una nueva lista de sospechosos, entre ellos, un hombre que solo busca venganza.

<<Quiero que sepáis que el mundo en el que vivimos es un verdadero asco, para los que todavía no se hayan enterado. Que la justicia no es igual para todos, qué va, y que este mundo está gobernado y dirigido por personas que se creen capaces de doblegar y de dominar al resto a su antojo.>>

<<Tal vez no solo mereciera una condena el hacedor del mal,
sino también aquel que aun sabiendo de su existencia,
no hiciese nada por impedir que ocurriera.>>

En cuanto a la prosa, me ha parecido simplemente magnífica. La novela está escrita en tercera persona y, al igual que la trama principal, la prosa sufre un cambio radical a partir de la segunda parte. Durante los primeros capítulos, el autor se centra por completo en Jack, de modo que conocemos de primera mano cómo percibe el mundo una persona con disincronía. En ese sentido, ha sido una experiencia terrorífica.

A medida que la investigación policial prospera, el relato convierte en protagonistas a todo un abanico de personajes con voz propia. Por casualidad o consecuencia, la psicología de cada uno de ellos ha sido construida con el mismo tacto y con muchísimo mimo. Digamos que le ha dedicado el mismo esfuerzo a ambos bandos.

Todos los cambios que se producen a mitad de novela, contribuyen a mantener la intriga desde la primera hasta la última página, ya que siempre hay motivos para desconfiar de todos los personajes, todos sin excepción. Además, el ritmo narrativo es uniforme pero de una manera trepidante. De modo que no se trata de una historia con altibajos, sino que mantiene al lector alerta de principio a fin.

Y lo que más importante: aunque no tengo noción alguna sobre los conocimientos matemáticos que enumera, el autor se hace entender sin necesidad de ponerse condescendiente. Así que, ¡no le tengáis miedo a la parte matemática!
 
<<¿Hasta qué punto podía alguien ser responsable de lo que hiciesen los demás?>>

<<Nadie sabía lo que se podía esconder tras la vida pública de las personas.
Tras esa capa de chapa y pintura que todos veían se escondía
la auténtica realidad, oscura y podrida.>>

Ciertamente, la historia no tiene nada que ver con anterior novela (Género de violencia), pero sí que le he encontrado algunos puntos en común. En primer lugar, nos encontramos con otra novela que no coloca un único plot twist en las páginas finales, sino que nos sorprende con revelaciones de "última hora" a lo largo de todo su relato. Y toda la trama gira en torno a unos personajes de carne y hueso que se van relacionando de las maneras más inesperadas.

En esta ocasión, también le concede protagonismo a la denuncia social. Principalmente, pone el foco de su discurso sobre las clases sociales y la violencia de género. El hombre del semáforo carga contra una sociedad que oprimía y contra la que nadie parecía estar dispuesta a luchar. En su fuero interno, también condena la pasividad de la mujer, convirtiéndola a veces en víctima y otras en verdugo. En resumidas cuentas, también aquí, los personajes se ven obligados a tomarse la justicia por su mano.

Por último, añade una nueva reflexión a su "repertorio" más habitual, ya que cuestiona el libre albedrío y se pregunta si el futuro ya está escrito. La verdad es que la mayoría de las casualidades que tienen lugar me han parecido tan exageradas que ponen en duda la credibilidad de la historia, pero creo que precisamente de eso trata la novela. ¿Casualidad o consecuencia?

<<El mundo no se detiene ante nada
siempre y cuando el problema no sea en su propia casa.>>

<<Somos nosotras, las mujeres, las que tenemos que despertar,
las que tenemos que ser nuestras propias salvadoras y redentoras.>>

Al igual que en su primera novela, me parece que el autor sigue buscando un "final feliz" en la tragedia, un desenlace que nos devuelva la esperanza a través de una justicia poética. En ese sentido, resuelve el conflicto final en un abrir y cerrar de ojos, e idiotiza demasiado al enemigo. Dos agentes del FBI se bastan y se sobran para resolver dos casos de manera simultánea, así que la presencia policial brilla por su ausencia y no le concede ninguna relevancia al resto del cuerpo.

Otro pequeño desliz que ha restado nota es que no consigo encajar todas piezas del puzzle, sobre todo en lo relativo a la chica del semáforo y compañía. Creo que esa parte inicial de la historia resulta demasiado enrevesada, porque los personajes podían haber interactuado de formas menos rebuscadas. Como ya he mencionado anteriormente, las casualidades que se dan lugar en esta novela resultan asombrosas, algunas rozan la ciencia ficción. Por lo demás, la novela podría definirse como un conjunto de muchas, muchísimas, infinitas partes que construyen un GRAN todo.
  
Por cierto, creo que me va a explotar la cabeza por culpa de ESE final tan jodidamente inesperado y desconcertante que pide una continuación a gritos. Necesito saber más. Todavía sigo en estado de shock, pero no importa. Porque esta novela se merece cada puto segundo que he invertido en su lectura y posterior destripe. El final es pura magia.


En conclusión. Una lectura TAN adictiva e intrigante que me ha tenido pegada al libro desde la primera hasta la última página palabra. Con esta segunda novela, solo se confirman mis ganas de seguir la trayectoria de David Orange, un autor que ha ido a más, tanto en prosa como en argumento.

Nota: cuatro de cinco

Gracias al autor por el ejemplar  

4 comentarios:

  1. ¡Hola1
    Pues yo no estoy muy interesada en novelas de este tipo, no consigo disfrutarlas. Este tipo de intrigas o thrillers no van mucho conmigo, aunque entiendo que siempre enganchan. Espero que superes ese final ^^
    ¡Saludos!

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  2. ¡Hola!

    Que reseña tan completa y tan maravillosa. La verdad es que me quedo con la intriga, veo que es un thriller pero nada típico y que toca multitud de temas y los entrelazada.

    ¡besos!

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  3. No me llama pero qué bien que te haya gustado ^^

    ¡Un abrazo! =)

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  4. ¡Hola! ^^
    Eso de thriller matemático no me convence, porque siempre he sido un poco mala en esa asignatura, jeje. Creo que esta historia podría ser demasiado compleja para mi gusto.

    Besos!

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