15 de febrero de 2018

Reseña #245 | Historia de una bruja | Adrián López Castaño



⠂Título original: Historia de una bruja 
⠂Autor: Adrián López Castaño 
⠂Traducción: No 
⠂Editorial: Círculo Rojo 
⠂Año: 2017 
⠂Género: Fantasía, Juvenil, Terror
⠂Páginas: 446 
⠂Serie: Historias de una bruja (1 de 2)
⠂Precio: 17.10€ 
⠂ISBN: 9788491751113




Año 1683. Calandra vive felizmente con su madre en un pueblo llamado Villarrama. Nunca conoció a su padre, y nadie le ha contado nada sobre él. Ambas llevan una vida austera en este pueblecito andaluz, gracias a las ganancias que obtienen de la herboristería que regenta su madre. Pero su vida está a punto de cambiar para siempre.

Con catorce años, su madre la lleva en mitad de la noche a casa de sus tíos, en el pueblo vecino. Calandra apenas conoce a sus tíos, los habría visto unas tres veces contadas. Sin embargo, su madre la deja a su cargo sin darle más explicaciones, no sin antes prometerle que volverán a verse pasados dos años.

Rosa, la hermana de su madre, y Pelayo cubren todas las necesidades de su sobrina a regañadientes, a pesar de que ambos parecen resentidos con ella desde el primer día. Aún así, le ofrecen un techo, un plato de comida y un puesto de trabajo. Para agradecerles su impostada hospitalidad, Calandra se comporta como una huésped responsable que siempre colabora con las labores de la casa para que su presencia se note lo menos posible.
 
<<Es malo que te acostumbres a la rutina, pues nunca te enfrentarás a lo mismo por segunda vez. Puede que sea parecido, pero nunca será igual.>>

En su fuero interno, Calandra cuenta los días que faltan para que su madre regrese a por ella. Por mucho que intente sentirse como en casa, sus tíos son dos personas apáticas que no demuestran el más mínimo afecto hacia ella. Además, Campejo es un pueblo pequeño en el que ni siquiera hay escuela. Por su propia seguridad, Calandra tiene que ocultar su verdadera identidad a todo el mundo. A parte de trabajar las tierras de un señor, Calandra no tiene nada más qué hacer ni amigos con los que jugar. 

Hasta que un día, a raíz de una conversación casual, una vecina de sus tíos se ofrece a seguir con su educación. La señora Elly es una anciana que siempre trata a Calandra con amabilidad y que se preocupa por su bienestar de forma desinteresada. En definitiva, será para ella una especie de segunda madre durante su estancia.
 
<<La educación no debería ser un lujo.>>

Y así transcurren los días, año tras año. Hasta que llega la fecha señalada y su madre no regresa. Gracias a la inesperada entrega de una carta, Calandra descubrirá toda la verdad sobre la desaparición de su madre, una verdad que le arrebatará su infancia para siempre. Sin embargo, aún quedan muchas preguntas en el aire. ¿Cómo sabía su madre que iban a por ella? ¿Quién fue la primera persona que denunció a su madre ante el Santo Oficio?

A partir de ese momento, Calandra iniciará una cruzada en contra de una Iglesia corrupta que domina al pueblo mediante el miedo. La Santa Inquisición todavía campa a sus anchas y los obispos condenan a muerte a quienes sean acusados de brujería. Hombres, mujeres, o niños. Para vengar a su madre, Calandra tendrá que renunciar a su propia alma y convertirse en aquello que las ha separado para siempre: una bruja.
   
<<Hay gente que nace con dones, otra no nace con nada y
una pequeña parte nace con una maldición.>>

Llegados a este punto, me agrada bastante el concepto que los personajes tienen de la magia, ya que podría decir que la magia es una cuestión de fe. La magia existía, y lo que era aún más sorprendente, ¡cualquiera con mucha imaginación la podía realizar! Me gusta que la historia nos presente un mundo de fantasía en el que cualquiera puede ser un hechicero si cree que eso es posible, porque tener fe en uno mismo es muy importante. Por otro lado, también me ha convencido la clasificación que hace de las diferentes especialidades mágicas: -magia elemental -magia natural -vinculación -maldiciones -nigromancia y -demonología.

En esta ocasión, el argumento nos permite adelantarnos a la decisión de Calandra, ya que es una historia de magia, brujas y... ¡demonios! También os adelanto que la protagonista es atípica, porque lo único que la mueve es su sed de venganza. Hasta tal punto, que no le importa condenar su alma. Por mucho que ella sienta que se está haciendo justicia, las tropelías que lleva a cabo son tan reprobables como las barbaries de la Santa Inquisición. En cierto modo, se ha convertido en lo que más odiaba. De modo que no la considero un modelo a seguir ni muchísimo menos una heroína a la que podamos idolatrar, sino justamente lo contrario.

Por otro lado, la edad recomendada de este relato asciende a medida que la protagonista cumple años. Durante los primeros capítulos, la novela era mucho más infantil -por decirlo de algún modo-. Pero después, tiene lugar una sangría detrás de otra y algunas descripciones, sin necesidad de entrar en los detalles más escabrosos, resultan demasiado macabras, sobre todo para los estómagos más sensibles. Calandra es una alumna aventajada que no pone límites a su poder porque el fin justifica los medios. Por eso, y porque los pocos aliados que encuentra en su camino, solo echan más leña al fuego.

<<-No te culpes por ello.
-¿Cómo no voy a hacerlo? Soy la responsable de todas esas muertes, y todo por tratar de hacer algo de justicia.
-Ellos estaban dispuestos a morir. Piensa que si los defienden es porque los apoyan.
-Tú misma has dicho que si abandonan, serán perseguidos y castigados.
-Creo que es mejor morir por lo que crees que está bien a vivir con miedo de que cualquier día mueras por culpa de algo que apoyabas y sabías que estaba mal.>>

Y ahora que lo menciono, creo que la ausencia de más personajes buenos repercute en el comportamiento de la protagonista, ya que los movimientos de Calandra se vuelven un poco erráticos y no hace más que dar palos de ciego. Hay que tener en cuenta que esta mujercita solo tiene dieciséis años y muy poco mundo. En ese sentido, he echado de menos más personajes secundarios que enriquecieran un poco la trama, ya que la protagonista está completamente sola ante el peligro.

De manera que su principal confidente es una diablesa y su único consejero una voz masculina extrañamente familiar que solo ella escucha, en su cabeza. Me esperaba que Calandra pudiera contar con el apoyo de algún tipo de aquelarre, pero aquí cada uno se las apaña como puede. Excepto el enemigo, que permanece unido por la fuerza. Por extraño que parezca, los demonios son los personajes más gamberros, moralistas y honorables de toda la novela. Y también le aportan un poco de alegría a una historia tan triste, a pesar de sus ansías por torturar a alguien.

En cuanto al final, no me esperaba su última decisión, pero ciertamente, era la mejor manera de reflejar todo lo que lleva por dentro. Calandra dice que esta no es una historia de arrepentimiento, pero también dice que escribe esto para que alguien pueda evitar que vuelva a ocurrir en un futuro. La venganza era el único motor de su vida y en las últimas páginas nos encontramos a una protagonista derrotada que juzga sus propias acciones, pasadas y futuras. Casi todos los interrogantes se han resuelto de manera más o menos satisfactoria, pero en lo relativo a esa voz... me he quedado con ganas de saber más, porque tengo mis sospechas sobre su identidad.
 
<<Pocas personas merecen la muerte, y, algunas veces, el hecho
de que muera no significa que su mal le siga a la tumba.>>

Al margen de la historia, la prosa es lo que más me ha sorprendido, ya que su estilo narrativo es limpio, correcto y se lee con muchísima facilidad. ¡Sin embargo! es cierto que los personajes todavía son un poco "inmaduros". La novela está escrita en primera persona por la propia Calandra y su relato es muy, muy descriptivo. Pero debería concederle más protagonismo a las emociones, porque muy pocas veces he empatizado con la crueldad de su protagonista. En general, se centra más en enumerar las acciones de los personajes, de modo que la psicología de estos se queda un poquito en el aire y solo los conocemos a través de su comportamiento.

Y es una pena, porque la historia de Calandra sería digna de mención si me hubiera hecho sentir la misma rabia que a ella. Del mismo modo, me habría gustado conocer más el mundo interior de los demonios, porque los tres me caen igual de bien y podrían llegar a ser personajes muy carismáticos. También el amor llega demasiado tarde y lo que podría haber sido una historia de amor memorable, se ha quedado en un romance superficial que prometía algo más. Porque ¡me encanta la pareja protagonista! y me he quedado con las ganas de una relación más pausada y emotiva.
 
<<El caso es que  pronto vas a comenzar una rebelión contra la Iglesia. Serán muchas las voces que se alcen contra ti, pero ten presente una cosa: todo el mundo, en especial las mujeres, te lo agradecerá.>>

A lo largo de la novela, los personajes desfilan por muy pocos escenarios, ya que Calandra permanece encerrada entre cuatro paredes prácticamente toda su juventud. De modo que la acción es casi inexistente durante los primeros capítulos, pero el relato se vuelve más ameno cuando lleva a cabo su venganza. Un detalle que a mí me ha gustado, porque no se trata de la típica narrativa atropellada. No, el autor se toma las cosas con muchísima calma y nos describe, con todo lujo de detalles, la vida tan monótona que padeció bajo la custodia de sus tíos y la rutina diaria que le permitió convertirse en una de las brujas más poderosas.

En un par de ocasiones, he sentido que algunas escenas se podrían reestructurar para que apareciesen de la mano, porque al suceder tan seguidas y por separado, el relato cae en una repetición innecesaria. Algunas veces, interrumpe la trama para describir una actividad mucho menos interesante como, por ejemplo, comer. (¡Y yo necesito respuestas YA!) Por otra parte, los capítulos son un pelín largos para una lectura descansada.

En lo relativo a la ambientación, yo diría que algunas veces peca un poquito de moderna, pero en general, he reconocido las descripciones más características de esa época. (Poco más puedo decir al respecto porque tampoco es que yo esté muy puesta en historia.)
 
<<No sé hasta qué hora estuve leyendo, pero cuando releí la misma frase unas tres veces y no me enteré de lo que esta decía pensé que era un buen momento para dormir.>>


En conclusión. Esta novela juvenil nos descubre a un autor primerizo con un futuro por delante. Su prosa es muy correcta, aunque le cuesta describir las emociones de unos personajes que prometen. La historia tiene sus más y sus menos, pero el argumento me ha parecido interesante desde un principio.
 
Nota: tres de cinco

Gracias al autor por el ejemplar

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