10 de julio de 2017

Reseña #159 | Silda, la Dama de la Punta del Águila | Luis Escalante Galán


<<Eres una sirena. Porque me tienes embrujado, como a los marineros de las antiguas historias de barcos y pescadores.>>


Un velero inglés naufraga en una solitaria playa del Cantábrico. Los supervivientes que son rescatados se ven inmersos en la vida de los habitantes del lugar… solo que en la comarca que forman las rías del Pas y del Besaya no existe una sola Sociedad: existen varias que se desarrollan paralelamente sin a veces conocerse entre sí…y algunas rozando lo sobrenatural.

La aparición de un cadáver desconocido y la confluencia de varios sucesos accidentales más, desembocan en dos aventuras románticas entre varios de sus protagonistas entremezcladas con una investigación que parece enfrentar a todas esas Sociedades, y en la que se barajan intereses urbanísticos, ambiciones políticas, actividades de contrabando y preocupaciones ecologistas, con la imperiosa necesidad de permanecer en el anonimato de la principal protagonista.

Silda es una aventura romántica mezclada con intriga policiaca dentro de un entorno de corrupción urbanística con toques políticos y una pincelada fantástica y humana que plantea el conflicto que se desarrolla en toda Sociedad minoritaria que debe de convivir con otra dominante en un mismo espacio.

La primera norma de una sirena es que nadie, bajo ningún concepto, debe saber que eres una sirena. De lo contrario, la especie entera estaría en peligro. No obstante, durante las últimas 48 horas, los humanos han visto a Silda demasiadas veces. ¿Y qué hace ella para solventar su error? Pues lo que haría cualquier sirena en su lugar: investigar de cerca a las personas que ¿la han visto? y mantener una conversación civilizada con ellos, como una humana normal y corriente, para cerciorarse de que no han descubierto su pequeño secreto. ¡Claro que sí, guapi! Y en un alarde de inteligencia marina, la chica sirena se sube al barco de un completo desconocido para irse a hacer submarinismo juntos. ¡Ahí, con un par! porque está enamorada aunque no se haya dado cuenta.

Pero es que, además, Silda es la misteriosa mujer que le ha salvado la vida a Sam y a sus dos hijos cuando el velero de su marido naufragó en una playa cántabra. El marido muere ahogado y el cadáver no tarda demasiado en aparecer en la costa, junto a otro cadáver del que no se sabe nada. Y aquí empieza lo bueno. El concejal Manuel González, muy solícito él, le ofrece su chalet a pie de playa a la desamparada familia para "tener controlados a los supervivientes". (¿En serio?) El caso es que en 24 horas, el concejal tiene a la mujer en su chalet de soltero, aunque soltero, lo que se dice "soltero", no está, porque mantiene relaciones con una mujer desde hace meses. De todas formas, en menos de 48 horas tiene a Sam "a tiro de arpón".

Querida Sammy, acabas de sobrevivir a un naufragio, tu marido (al que no querías) ha muerto y casi pierdes a tus hijos. Pero tú decides quedarte en el chalet de un completo desconocido que va a visitarte con frecuencia e incluso le permites que se vaya de excursión con tus hijos. No te pones en contacto con nadie más de tu familia y en menos de 48 horas, ¡sin venir a cuento!, te acuestas con un hombre por el que no has demostrado ninguna atracción física ni sentimiento romántico en ningún momento. ¡Tú no tienes alma! Y Manuel no tiene decencia, porque lo primero que piensa a la mañana siguiente es que eres "buena hembra, amante... y madre". Pero no te preocupes porque, según él, "no te puedes avergonzar de un sentimiento. Sobre todo si es bueno. La vergüenza en sí es un sentimiento. No puedes tener un sentimiento de un sentimiento." (¿Eing?)

A partir de ahí, el autor empieza a meter más y más personajes secundarios. Pero si los protagonistas me aburrían con sus dimes y diretes, los secundarios son el acabose de la poca paciencia que me quedaba. Sintiéndolo mucho, me ha parecido una historia muy forzada en la que todo el mundo se comporta de un modo muy poco creíble.

La prosa de este autor es correcta, pero plomiza. Las descripciones son tan cargantes que, la mayoría de las veces, el lector necesita una nota a pie de página para saber de qué está hablando. Se entretiene demasiado con términos "profesionales" que cualquier persona lega en temas como navegación o submarinismo, ignora por completo. Lo que convierte esta lectura en una experiencia agotadora y muy pesada.

Por otro lado, tengo la sensación de que ha intentando condensar TODA CANTABRIA en una sola novela. Una cosa es ambientar una historia en una región concreta y otra hacer propaganda de forma constante hasta convertir tu novela en una especie de panfleto turístico carente de interés. Me parece muy bien que describas la belleza de Cantabria (porque tenemos para exportar), pero esto ya es pasarse. En serio, cada vez que menciona un pueblo acaba describiendo también a todos los pueblos colindantes. Además, según parece, los protagonistas solo pueden consumir productos cántabros, todo el rato. Y viajan por todo el mapa sin venir a cuento. ¡Por favor, si incluso la protagonista le debe su nombre a una novela de José María Pereda! He acabado completamente saturada de Cantabria. Por cierto, a lo mejor es que yo soy muy joven, pero gran parte de los términos cántabros que utiliza yo no los he oído en mi vida.

Por último, el ritmo narrativo me ha parecido excesivamente lento. La historia "principal" no acaba de arrancar y, cuando por fin lo hace, parece que no avanza. Me quedo con la sensación de que no ha sucedido nada relevante durante toda la novela.

Silda fue finalista del Premio Planeta 2016 con el título de Sardinas Coloradas.  ¿Sinceramente? Por más que intento asimilarlo, no comprendo por qué. Es una novela muy aburrida y la historia, en general, no tiene ni pies ni cabeza. Me ha costado horrores finalizar esta lectura, quizá porque me esperaba una novela completamente diferente. Todo el protagonismo recae sobre las dos parejas principales, que se limitan a hacer turismo -muchas veces sin ton ni son- para promocionar la tierruca. Pero me cansan mucho con sus idas y venidas, carentes de verdadero romanticismo.

En cuanto al misterio del segundo cuerpo... poco más que añadir. Después de leer los primeros capítulos, todo mi interés hacia el caso se esfumó para siempre. La investigación no me ha intrigado lo más mínimo, sino todo lo contrario. Toda la novela me ha dejado igual de indiferente. Y hastiada.

Para ser sincera, la edición de Almuzara me ha parecido regular. Para empezar, la cubierta es preciosa, pero no representa demasiado bien la apariencia de las sirenas aquí descritas. Y por otro lado, el libro está lleno de pequeñas erratas: acentos que faltan o sobran, guiones mal puestos o sin poner, etc. No es ni muchísimo menos una edición desastrosa, porque todo lo demás es correcto, pero sí que necesita una nueva revisión.


Nota: uno y medio de cinco

2 comentarios:

  1. Siento que no haya sido para nada de tu agrado, a ver si disfrutas más de tu próxima lectura. Un besote :)

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  2. ¡Hola!
    Una pena que no te haya gustado, la verdad es que a mi no me llama mucho la atención, así que lo dejaré pasar.
    Besos y nos leemos <3

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