18 de junio de 2017

Reseña #152 | El gran misterio de Bow | Israel Zangwill


"Mis peores momentos son aquellos en los que dudo de si estoy haciendo algún bien. Habitualmente, mi conciencia y mi engreimiento me dicen que sí. Si no se puede hacer nada para las masas, queda al menos el consuelo de hacer algo por el individuo."


   ☑ HISTORIA

Aún no ha amanecido en el distrito londinense de Bow, que descansa envuelto en una vieja conocida: la niebla. Sin embargo, no todos duermen en el número II de Glover Street. La señora Drabdump se afana en su cocina, malhumorada porque empieza el día con retraso ya que, por una casualidad, se ha levantado algo más tarde de lo habitual. Curiosamente, todo apunta a que, en el pisod e arriba, a su nuevo inquilino le ha ocurrido lo mismo: sigue en la cama a pesar de los sucesivos intentos de su patrona por despertarle. Pero el señor Constant nunca más volverá a ponerse en pie...

Con fina comicidad, El gran misterio de Bow (1892) se inscribe en la brillante tradición de relatos detectivescos de "cuarto cerrado". El enigma lógico y e juego inductivo servirán asimismo para que Zangwill convoque en su resolución a los más variopintos tipos sociales: detectives ególatras, sindicalistas de intachable reputación, poetas vividores, filósofos charlatanes, impresionables amas de casa... Todos tienen su papel en el esclarecimientod e tan sensacional suceso.

   ☑ PERSONAJES

Arthur Constant es un joven adorable e idealista, un trabajador infatigable que siempre está de buen humor y acude a todas las manifestaciones para defender el bien de la humanidad. Nadie tiene motivos para desearle ningún mal. Pero, una mañana como otra cualquiera, la viuda Drabdummp -Arthur vive de alquiler en su casa- llama a la puerta de su habitación para despertarlo tal y como habían acordado el día anterior. Cuando Arthur no responde a la llamada, la señora se pone en lo peor y sale corriendo en busca del exdetective George Grodman, que vive frente a su edicifio. Tras llamar a su alquilado una última vez, el exdetective derriba la puerta. Entonces, las sospechas de la mujer se confirman: Arthur está muerto.

La verdad es que me esperaba un relato detectivesco (del montón) sobre la investigación de un asesinato y nada más. Pero me he encontrado con una novela más centrada en la caracterización de los personajes. De hecho, el autor dedica tres cuartas partes de la novela a profundizar en todas las relaciones personales que tienen o han tenido lugar en el vecindario. Poco a poco, también esboza un vago retrato de aquella época a través de la sátira.

   ☑ NARRATIVA

La historia está narrada en tercera persona y hace un recorrido por las vidas privadas de todos los personajes, de modo que todos tienen el mismo protagonismo. La prosa es tan elegante y correcta que se encuentra a la altura de los grandes clásicos. Además, se lee en un santiamén porque no es una novela densa, a pesar de que el ritmo narrativo es bastante pausado. Por cierto, me desconcierta un poco el tono teatrero (a modo de risas enlatadas) que utiliza, por ejemplo, durante los juicios. (Risas).

   ◫ CONCLUSIÓN
 
La verdad es que poco más puedo deciros de esta novela. El desenlace es tan correcto que resulta prácticamente imposible deducir la identidad del asesino, aunque poseemos pruebas más que suficientes para sacar nuestras propias conclusiones. Y cuando crees que todo ha terminado, el autor cierra la historia por todo lo alto. De hecho, las dos últimas páginas son el broche de oro de una historia entretenida e interesante a partes iguales.

No obstante, no puedo finalizar esta reseña sin comentar, al menos de pasada, que yo (repito: yo) no he entendido del todo la explicación que le concede el otro detective al misterio de la puerta cerrada. He leído ese párrafo un par de veces, pero le sigo encontrando algún fleco suelto y no me quedo del todo satisfecha. De todas formas, tampoco es que tenga demasiada relevancia.

Por último, una extensa nota del autor nos acerca un poco más a la creación de su obra, cuyos capítulos se publicaron de forma regular en el periódico, y también comparte con nosotros las reacciones de sus primeros lectores, quienes intentaron descubrir la identidad del asesino antes que nadie, sin demasiado éxito.

   ☑ AUTOR

Israel Zangwill nació en Londres en 1864. Procedente de una familia judía de inmigrantes rusos, trabajó como periodista y profesor. Todas sus obras, que gozaron de una enorme popularidad en su momento, retratan de manera tragicómica la vida y las inquietudes de la comunidad hebrea en la que se crío. Además de las novelas Children of the Ghetto (1892) y The King of chnorrers (1894), escribió varias piezas teatrales, entre las que destaca The Melting Pot (1908), que entusiasmó a Theodore Roosevelt. El gran msiterio de Bow es, junto con Los crímenes de la calle Morgue, de Edgar Allan Poe, y El misterio del cuarto amarillo, de Gaston Leroux, una de las narraciones pioneras del género. A lo largo de toda su vida colaboró de manera activa con el incipiente movimiento sionista. Murió en Midhurst en 1926.

   ☑ EDICIÓN

Mi primer experiencia con la editorial Ardicia ha sobrepasado mis expectativas con creces. La traducción de Ana Lorenzo Lorenzo es tan perfecta que no contiene ni la más mínima de las erratas. Por otro lado, la cubierta me ha parecido muy original. En resumen, que me ha encantado todo.


Nº de coRAZONES
Título original: The Big Bow Mystery

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